jueves, 30 de junio de 2016

Un delito que se volvió derecho

Los días pasaban y crecía la incertidumbre, pero lejos de debilitarse, el reclamo tomaba más peso. Los 17 cortes cobraban fuerza por la voz popular que exigía la respuesta del gobernador, pero el mensaje no fue lo que esperaban y eso motivó que fueran cada vez más las personas en los caminos.
Foto de Claudio Espinoza

Tener la palabra de Felipe Sapag no era tarea fácil, primero porque el gobernador era reticente a ceder en su postura de “pelearse con 500 personas en la ruta”, ya que desestimaba que la concentración sea tan popular como ocurría. Además salir de la comarca era un verdadero desafío, si bien el pueblo estaba unido, cualquier intento por ingresar o salir era para desconfiar. Pero fue finalmente la tenacidad de los cronistas de Canal 2 la que abrió paso entre los piquetes y logró llegar a la capital neuquina para conseguir la respuesta tan ansiada.
-Fue en la tarde de un domingo, hacía mucho frío y con “Gato” Álvarez zapateábamos de frío fuera de la casa de don Felipe esperando que nos atienda, lo veíamos por una ventana mientras miraba el partido de Boca y cuando terminó el primer tiempo salió Luis a atendernos – recuerda Giménez
Como era de esperarse, el mandatario provincial fue fiel a su convicción y subrayó que la medida de los pueblos era un delito que no podía pasarse por alto. Neuquén comenzaba a paralizarse por el desabastecimiento de combustible y comida producto de los cortes de ruta; y al momento parecía imposible una mediación.
-Una vez que levanten la medida de fuerza iré con mucho gusto. Todos tenemos el derecho de reclamar lo que consideramos un derecho siempre que no afecte la libertad de los demás, y lamentablemente la gente de Plaza Huincul está cometiendo un delito al cortar la ruta y dejar aislada a parte de la provincia. Tienen que reflexionar que con esa actitud no van a lograr nada.
Esas fueron las palabras de Felipe Sapag que luego fueron transmitidas a toda la comunidad y, por su puesto, rechazadas. Rara vez el pueblo coincide en su ideal y solo de esa manera puede demostrar a los representantes del poder quienes son los verdaderos soberanos. Por aquel entonces eran más de 10 mil almas en las rutas y caminos alternos, pero la adversidad convocó a otras decenas de miles para demostrar que la postura del Ejecutivo era errónea.
De esa manera el delito se transformó en un derecho legítimo de protestar por los derechos, un puntapié para lo que serían dos décadas cargadas de réplicas de esta lucha. Sin embargo en la historia de la pueblada fue solo la punta del iceberg para lo que venía, tras esa pequeña victoria se avecinaba el hecho crucial, la orden de liberar la ruta y la llegada de gendarmería a las dos ciudades.

¿Es delito cortar la ruta?
El artículo 194 del Código Penal castiga a quien “sin crear una situación de peligro común para las personas o bienes, impida, estorbe o entorpezca el normal funcionamiento de los transportes por tierra”, por lo que un corte de ruta claramente es considerado delito.
Sin embargo el debate surge al tratar de criminalizar la protesta social y de qué se considere un “normal funcionamiento”. El parlamentario Ramón Rioseco confesó que por aquel entonces decidió “ir a la ruta porque la gente estaba en la ruta, es ilegal pero era legítimo porque no teníamos destino, íbamos a la ruta o el pueblo desaparecía” y es en ese marco que enfatizamos sobre la legitimidad de exigir a las autoridades por derechos y condiciones dignas de vida.
Este mismo desencuentro es el que lleva a la dificultad de definir un una postura generalizada desde el plano jurídico, como así también, una solución o procedimiento estándar para actuar en estas situaciones. Las protestas, legítimas o no, desbordan al sistema y su carátula de delito no termina de ser clara.
Piero Di Lena



miércoles, 29 de junio de 2016

El primer paso está dado ¿y ahora qué hacemos?

El 21 de junio de 1996 la ciudadanía de Cutral Co y Plaza Huincul estaba en pie de guerra, aunque no sabía muy bien qué pasos seguir.
Foto Raul Garrido

Se hicieron asambleas en el piquete más importante, en la torre de ingreso a Plaza Huincul y solamente quedó claro que ningún dirigente iba a salir indemne de este reclamo. La confianza entre pueblo y representantes se había roto y tardaría años en recomponerse.

Sobre la ruta apareció Adolfo Grittini, que se suponía podía liderar la cruzada pero lo bajaron a puro insulto del carro que se usaba de tribuna. Los intendentes Daniel Martinasso y Alberto “Tucho” Pérez fueron rechazados como representantes e incluso vistos como enemigos porque habían ido a hablar con el gobernador Felipe Sapag cuando la protesta todavía no era fuerte.

Quedó claro que políticos no. Pero entonces… quién? Las horas del segundo día estuvieron llenas de incertidumbre. Entonces se comenzó a escuchar un clamor que nació de las entrañas mismas del hambre y el frio. “Queremos trabajo” y bajo esa consigna nació la segunda “Que venga el gobernador”.

Y todos estuvieron de acuerdo que esas dos peticiones eran inclaudicables. De a poco se comenzó a montar un sistema de abastecimiento de la protesta para sostener la terquedad de quedarse en la ruta.
En las comisiones vecinales, en las viviendas particulares, en los centros de jubilados se cocinaba para abastecer a los manifestantes. Grandes ollas llegaban hasta la ruta y de allí se repartían porciones en cantidades. Pero muchas otras eran unas tortas fritas cocinadas en casas de los vecinos que llegaron con un termo de té o mate cocido.

“Un día llegó un mameluco y me lo dieron, fue la gloria para mí”, contó Ernesto Jote Figueroa, porque “cuando salí para la ruta llevaba la ropa que tenía puesta, pero nada de abrigo, me puse el mameluco y volví a nacer”. Cada abrigo, cada manta ayudaba.

La organización social es un fenómeno complejo, pero igualmente espontáneo. Una cadena de voluntades que se une para formar una red que funciona de manera eficiente. Sin telefonía celular, con poca nafta para el traslado, con la radio  y la televisión como únicas aliadas, se montó un operativo eficiente. ¿Es posible la organización horizontal, sin que nadie gobierne sino que sean los propios ciudadanos los que tomen la iniciativa? Es posible, aunque la estructura de representación siempre prevalece porque cada corte mandaba un representante y ellos se reunían con los demás una vez al día para decidir los pasos a seguir.

El segundo día en la ruta fue muy atareado, de trabajo para cerrar los caminos, para distribuir comida, para establecer guardias, para repeler cualquier intento de utilización política de la protesta, un día para resistir hasta ver qué pasa.


Cecilia Soberon


martes, 28 de junio de 2016

La revolución de los pueblos

Foto Raúl Garrido

La comarca esperaba por un guiño, un cambio en la economía que pudiera potenciar a dos ciudades que tuvieron su época de gloria gracias al petróleo pero debían adaptarse a nuevos tiempos. Se anunció la creación de una planta fertilizante que ofrecería miles de puestos laborales para su construcción y otros cientos para su funcionamiento, pero esas cifras disminuyeron gradualmente a decenas y unidades cuando los días pasaban y la ejecución parecía cada vez más lejana.

Para colmo de males había esperanzas casi deshechas, YPF ya no pertenecía al Estado Nacional y por la visión de la década “todo lo que era estatal era mala palabra” según consideró el diputado parlamentario Ramón Rioseco. Las fuentes laborales pasaron de ser fijos a trabajos ocasionales o “changas” y más de un exypefiano o familiar apostaba a abrir su kiosco o comprar un vehículo para hacerlo funcionar como taxi y así hacer frente a la crisis.

Resulta lógico pensar que, ante una situación desesperada, la gente tomara medidas extremas, pero ¿cómo fue posible que dos ciudades completas lograran organizarse con un objetivo común? La respuesta es sencilla, las esperanzas estaban perdidas y solo quedaba luchar para no abandonar lo que se construyó en décadas de sudor, aquello que realmente se siente como propio. Tomar la lucha como “la dignidad de Cutral Co y Plaza Huincul” no es errado, una comarca de unos 50 mil habitantes en aquel entonces que poco conocía del ritmo de vida de las grandes metrópolis y se aferraba a lo que garantizaba su crecimiento.

Para los más grandes era defender el territorio que habían elegido para vivir, para los jóvenes era un compromiso tal vez mayor, aquello que les pertenecía y que sería además el legado de sus hijos y las generaciones venideras. Por eso no es extraño que todos los que allí estuvieron recuerden con orgullo y lágrimas la semana helada refugiándose al calor de las fogatas en la ruta. Sin embargo, ¿por qué los que tenemos menos de 30 años solo recordamos algunas facetas de aquella patriada después bautizada como Pueblada? Y por otra parte, ¿Por qué aún hoy, a 20 años, no termina de reconocerse como un hito de la historia local?

Juan Carlos “Patuco” Quiñiñiri que con 20 años acompañó los 7 días de lucha, explicó que por aquel entonces la gente de Cutral Co y Plaza Huincul perdió el miedo a la autoridad y tal vez esa fue la clave. Golpeados por el gobierno de facto, muchos hogares se acostumbraron a vivir bajo el lema “no te metas”, no militar en política, no opinar sobre asuntos sociales y no levantarse contra el sistema, pero como dijimos antes, la sensación era que todo estaba a punto de derrumbarse y la única solución era soportar. Los primeros en llegar a la ruta y cerrar el paso no imaginaban que pasarían los primeros días del invierno allí y que día tras día, hora tras hora, serían muchos más los que llegarían a apoyar, pero ese apoyo fue el que llevó a que las dos ciudades lograran cambiar su destino y además marcar un cambio en las protestas sociales de todo el país.

La única diferencia es que en el caso de la Pueblada fue un pueblo completo el que emergió –de ahí su nombre-. Hoy sus réplicas son de parcialidades que difieren en distintos puntos y llevan a que el pueblo se enfade con el pueblo, ¿quién no protestó alguna vez por no poder salir de la ciudad mientras un grupo de desocupados reclaman por un puesto de trabajo?

La zona de confort, el refugio en las redes sociales y la falta de empatía son los que hacen que algunos se adueñen de las luchas sociales y que otros prefieran no involucrarse. Es por eso que algunos reconocen un error en aquel proceso necesario que torció por completo la idiosincrasia de Cutral Co y Plaza Huincul y prefieren no mencionarlo. Desde el sector que nos toca, consideramos que será imposible o al menos muy difícil que la historia viva un episodio similar.

FUIMOS POR LO QUE DECÍA LA RADIO 

Quien recuerda los orígenes, subraya siempre la función de FM radio Victoria que fue una de las principales voceras del día a día en la ruta 22. Algún memorioso dijo que en esos años la llamaban “gorro de lana” porque “la prendías y te calentaba la cabeza” pero vale reconocer también el trasfondo político en una interna del Movimiento Popular Neuquino que dio el puntapié inicial para el reclamo que tomó dimensiones inesperadas para quienes estaban en el poder.

“La interna que tenían los Blancos y los Amarillos fue tan grande que provocó el corte de ruta y a las 4 horas perdieron control” recuerda Ramón Rioseco y sostiene que “subyacía una crisis tan estructural que todos los que estaban en crisis se sintieran identificados para salir” sin brindar necesariamente su apoyo al partido político.

Sandro Botrón, por aquel entonces un “pibe de barrio” como cualquiera, cuenta

-Estábamos con unos amigos en el centro, en un auto y comentábamos de ese tema que había salido en la radio Victoria que estaba cortada la ruta y que en el aeropuerto no había nadie. Fuimos a cortar porque la gente pedía por la radio y nos encontramos con otras personas que también los escucharon.

Pero el medio no solo disparó la iniciativa, durante esa semana fue uno de los pocos que logró ingresar a los cortes y transmitir el minuto a minuto de lo que se vivía en los 17 piquetes. Miles estaban en la ruta y los caminos, pero otros tantos permanecían atentos en la ciudad y a través de las radios y el noticiero del cable coordinaban la recolección de comida, abrigo, barbijos y otros menesteres para llevar hasta los puntos de protesta.


La esperanza de las dos ciudades estaba depositada en la llegada de la planta fertilizante, algo que comenzó a gestarse en la década del ’60 pero que nunca fue viable. La llegada de la fábrica se anunció hasta que fue imposible sostenerla.

A fines de los años 60 Neuquén apuntó a aprovechar el gas natural y lanzó el primer proyecto con la petrolera Bridas para que intentó instalar la planta fertilizante, pero el gobierno democrático 1973/76 dijo que el área petroquímica estaba reservada al Estado. YPF y la provincia encararon otro plan de inmediato, pero recién estuvo listo luego de 1976, y el gobierno militar lo rechazó porque no era privado.

Por aquellos años la firma N-Ren y propuso instalar la planta de 90.000 toneladas año de urea, pero desde el ministerio que comandaba Alfredo Martínez de Hoz respondieron que era muy chica.

La provincia y la petrolera nacional no desistieron y fueron por otro proyecto, pero cuando llegó el gobierno democrático se encontraron con que no había fondos públicos para financiarlo. Raúl Alfonsín formó el Comité de Promoción de Fertilizantes (Coprofer) que terminó licitando aquel proyecto denominado Fertineu (Fertilizantes Neuquinos). Se presentaron varias firmas internacionales pero el temor por romper los convenios vigentes con otros países –como China continental y Francia- dieron marcha atrás al convenio.

Para la llegada de Carlos Menem al gobierno, Perez Companc estaba dispuesta a traer una planta desde Estados Unidos para instalarla en Cutral Co, pero luego aparecieron otros negocios más rentables y la empresa decidió invertir en la compra de áreas petroleras. 

Finalmente la firma canadiense Cominco-Agrium negoció con el gobierno provincial de Jorge Sobisch (1991/95) la construcción de una planta de 600.000 toneladas. La provincia estaba dispuesta a ceder el yacimiento gasífero El Mangrullo, pero para la empresa no fue suficiente y pidieron que la provincia pusiera $ 100 millones, de los 400 millones que se debían invertir. Si bien Sobisch dio el ok, el nuevo gobernador, Felipe Sapag, argumentó que la provincia no contaba con el dinero porque su antecesor “dejó la provincia en ruinas”. A eso se sumó la farsa en cuanto a posibles puestos laborales que luego fue comprobada cuando las negociaciones terminaron por fracasar y la comarca quedó a la deriva.

Piero Di Lena

lunes, 13 de junio de 2016

Ernesto "Jote" Figueroa recordó con nosotros

Fuimos hasta la ruta con uno de los protagonistas importantes de esta historia, que tiene muchos. Nos contó cómo armaron especies de boleadoras con alambres y bulones de gran tamaño. Y cómo movieron el cercado que tiene la ruta en los laterales. Les dejamos unos segundos de ese relato

domingo, 12 de junio de 2016

Así lo veían los diarios

El día después del 12 de abril de 1997


Es muy difícil separar lo que ocurrió entre junio de 1996 y abril de 1997. Hablamos con Sandro Botron para que nos contara como era el corte en la zona de los 500 viviendas. Y como llegó con sus compañeros a tomar la decisión de sumarse a la protesta.
Él nos mostró los diarios que tenía guardados de esa época y aquí les dejamos algunas





jueves, 9 de junio de 2016

"Era anónimo"

La primera entrevista que hicimos en este recorrido por los recuerdos de lo ocurrido en la semana de la Pueblada, fue con el diputado Ramón Rioseco. En ese momento era más maestro que político, hacía muy poco que había asumido como concejal del Frente Grande. Nos contó que su partido no lo apoyaba en la decisión de participar así que se sumó a los piquetes "en forma anónima" es decir que le dijo a nadie que era concejal.
Sus impresiones de esa época tuvieron una lectura política, porque se transformaría luego en intendente y ahora en un referente de la oposición en la provincia
video

miércoles, 8 de junio de 2016

¿Donde estabas en junio de 1996?

Hicimos esta pregunta a nuestros seguidores en Facebook, y nos contaron que muchos estaban en la ruta pero muchos otros no. Ese fue el primer paso para hablar sobre la movilización social que cambió la historia de la comarca petrolera. Mirá acá las respuestas y si querés dejanos tus comentarios y anécdotas.